Introducción El ser humano no ha sido creado para montar a caballo. Su constitución física no le permite colocarse cómodamente y de manera natural a horcajadas sobre el lomo de un animal inmóvil y menos aún permanecer en él cuando este se pone en movimiento. Es por ello por lo que se necesita un periodo de adaptación, tanto física, como psíquica para ir lo más correctamente posible sobre un caballo, y ser capaz de dirigirlo. |